Nací en una epoca en la que saber el sexo del bebé no era lo primordial, mucho menos tenerle un nombre. Por alguna razón, había que salir corriendo a presentar al bebé antes de que sus padres pudiesen llevárselo. A la hora de dicha presentación mis padres se miraron con rostros interrogantes, ¿qué nombre le ponemos?, yo fui la nro 14 en nacer, créanme que la lista de nombres se les había agotados a mi fajados Padres. En la sala, una de mis hermanas, amante de la lectura, leía en ese instante un gordo libro de poemas y cual actriz de teatro dijo en voz alta, “He encontrado tu nombre: Nacarid”, mi mamá ni corta ni perezosa, le dijo a mi Papá - anota ese nombre, que ese es el que le vamos a poner y corre a presentarla !!
El Poema le pertenece al poeta Venezolano Manuel Rodríguez Cárdenas y dice lo siguiente
He encontrado tu nombre: Nacarid,
mientras los marineros dormitaban
de espaldas a la playa del puerto.
Es un nombre de sueño, de puñal y goleta.
Nombre para escribirlo sobre los acordeones
o para sepultarlo entre los mansos mares
que se mueren, sin barcos, en los mapas de escuela.
Y te llamo en la tarde con tu nombre de leguas: “!Nacarid!”
Con tu belleza de garza, Nacarid, de cerveza y de estrella.
Te llamo antiguamente sobre la tibia arena,
te grito en el ribazo, desde el banco de piedra,
por debajo del puente, frente al viejo borracho
que vacía su botella
en el casco de un barco anclado
que se queja
A distancia refulge tu rubia cabellera
y me llega tu risa.
Veo tu talón rosado
y el arco de tu pie, silencioso, en la huella …
!Nacarid!
y te ríes Nacarid, desnuda entre la arena,
!Nacarid!
Te persigo con el nombre que estrenas,
y te estrecha y te ciñe con su gracia de seda.
!Nacarid!
Mi palabra te alcanza en la carrera.
!Nacarid!
El agua cariñosa te corre entre las piernas.
!Nacarid!
Y el mar, en sus potentes cordajes, se lo lleva.




