Si un niño lee este post me odiará para toda su vida. Pero desde que pasó el primer engendro con ruedas por mi lado dejando una estela fugaz de acerrín de Doritos, comencé a preguntarme qué tan “buena” sería la idea de unos zapatos que rueden para chicos menores de 14 años.
Primero que nada, muchos de estos usuarios fanáticos de la velocidad, te usan cual pared y/u objeto de empuje para tomar vuelo o en su defecto como rampa de frenado. Pero mi observación no viene tanto por el lado que las rueditas estas, te ensucian el piso que duraste tanto y tanto limpiando, si no más bién por su propia salud corporal.
He visto que cuando no ruedan caminan empinaditos, usando y ejerciendo la fuerza sólo en la punta de los pies. Se vé que no caminan con firmeza, una posición que pareciera en un futuro causarles molestias en la espalda.
El sábado tuve contacto con un niño de pies rodantes y aproveché para tomarle esta foto y tomarle un videíto, él con cara de chico circunspecto me explicó algunas cosas que calmaron un poco mi preocupación: ” A mis zapatos se les pueden quitar las ruedas si no quiero rodar, hay otros que le das un golpe en el talón y las ruedas se hunden en su totalidad, así puedes caminar normal, a estos les quito las ruedas y les coloco una tapita de goma para que no se le metan piedras”. Bueno, insisto en que son niños y cómo podrán ver en el video, no andan pendientes de quitarle las ruedas para caminar, si las tienen caminarán con ellas como unos pinguinitos. Aseguró que no le dolían los pies ni la espalda.