Decenas de docenas de películas de horror, algunas tan sanguinarias como Holocasuto Caníbal o tan despiadadas como Goodfellas, ni Hannibal Lecter o Anton Chigurh, ni siquiera un Dorángel Vargas pueden siquiera llegar a semejar el horror que ha creado la mente de Josef Fritzl. Un verdadero monstruo.

Pero ahora que todos lo saben, me preocupa el hecho de la mínima o poquísima alteración que ha repercutido en esta sociedad. Pareciera que todo dá igual, que la costumbre a ver tanta muerte, maldad y destrucción nos hace indemnes al sufrimiento ajeno. Y es que parece que si no mueren por culpa de un atentado no hacen daño, nadie sufre. ¿Que nó? para muestra:

1) La semana pasada en Irak, 50 muertos en un único atendado. 50 tragedias, 50 familias destrozadas. Pero para la opinión pública es un número más.

2) Hace tres semanas 10 muertos en “operaciones de rutina” en Israel. Todos palestinos, de hecho varios menores. Diez tragedias. Para la opinión pública, otro número más y para muchos en Israel, USA y Argentina, varios terroristas menos. ¿no te jode?

¿La realidad siempre supera a la ficción, hasta en las mayores ficciones?, es triste, pero es así, ¿por qué?, ¿qué somos?, ¿por qué lo hacemos?, ¿cómo nos permitimos ser así?.