En esta era que nos ha tocado vivir, donde alabamos y permitimos las guerras y el consumismo acérrimo, la pérdida de una vida humana por un disparo o por la hambruna no parecen importarnos. Es el camino de la autodestrucción.Sin embargo, hombres como Mstislav Rostropóvich, no parecen sucumbir ante estas tendencias asoladoras y en cambio muestran un simple pero maravilloso deseo por la creación, la belleza y la armonía.

Hoy la humanidad es un poco mas pobre por haber perdido a Rostropóvich, pero en su camino ha marcado y marcará en rumbo de muchas personas que querrán ser como él. He ahí la esperanza.

Como barquisimetano que soy, oriundo de la capital musical de Venezuela, ofrezco este post en memoria de este músico universal.

Ojalá, allá donde esté, pueda encontrarse con Pablo Canela, Pio Alvarado, Alfredo Sadel, Luis Mariano Rivera y tantos otros músicos venezolanos. Quien sabe, a lo mejor sale algo interesante de un encuentro así.

Preludio, suite para chelo No 1.