Ayer, en una larga e interesante charla sobre religión, me puse a pensar sobre el tema de las motivaciones y sueños que tenemos los seres humanos. Yo pase parte de mi vida con una persona realmente increíble en el tema de soñar y lograr cosas. Ella antes de irse me fue preparando para la vida, sin un manual de instrucciones ni grandes parafernalias, sus consejos eran simples y directos, una verdadera guia.

Por supuesto, hay miles de caminos para lograr aquello que nos proponemos en la vida, y mientras no hagamos daño a otros, podemos alcanzar estas metas u objetivos de la manera que mejor nos parezca. Yo creo firmemente que todos podemos lograr más de lo que nos proponemos, que si tenemos pasión y foco, podemos doblegar cualquier dificultad. No podremos convertir el plomo en oro, pero seguro que al intentarlo vamos a vivir plenamente, vamos a a aprender muchisimo y vamos a lograr más cosas “reales” que cambiar un simple metal por otro (somos los seres humanos y nuestra economía la que le da un valor especial al oro, no es el oro en si quien se auto-otorga su valor).

Hay personas que pasan su vida mirando como otros van logrando las cosas, algunos se compadecen de no tener esa suerte, otros más negativos, usan o intentan usar sentimientos grises gastando su tiempo en envidias e intrigas. Mientras los soñadores van viviendo mejor, van teniendo éxitos y fracasos, van colocando la pasión en su día a día y van construyendo caminos, para ellos, sus amigos, familiares y personas que se acercan a tocarlos brevemente durante sus vidas.

Soñar es el primer paso para vivir mejor. Sin sueños, anhelos, búsquedas, la vida no existe. Hay que tener ganas de salir al sol, ganas de caminar por donde nadie ha querido, buscar los colores que otros han olvidado. Podemos soñar lo que otros sueñan, es completamente valido, pero cambia algo, ten creatividad hasta para soñar.

Si no tienes sueños o si ya los lograste todos, vas a dejar de vivir aunque sigas respirando. Creer en dios sin tener sueños no te da más esperanza. Puede que te engañe durante un tiempo, puede que tengas calma en medio de una tormenta. Pero para creer en algo más allá de nosotros como individuos, o más allá de nosotros como sociedad, o más allá de nosotros en nuestra propia realidad, tienes que soñar. Soñar que es posible. Soñar que las cosas pueden mejorar. Y construir tu sueño día a día con tus acciones, y el día que lo logres, ve y da gracias a tu Dios.